Crónica del día a día

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Crónica del 4º y último día del Seminario de Cine Documental.

El viernes 26 de abril tuvo un aroma especial. Fue el último día del seminario que Patricio Guzmán ha impartido sobre el cine documental en el salón de actos de San Telmo. También era el día en que concluía la XI edición del Festival de Cine y Derechos Humanos, con claro acento chileno, como tantos han glosado en sus crónicas. Y es que esta última jornada del certamen tenía tres momentos muy chilenos. El primero, la proyección de dos películas de Patricio Guzmán, con un coloquio posterior junto al forense Paco Etxeberria; el segundo, el premio que se le daba al director por su carrera y su afán de mantener viva la memoria chilena ba través de sus películas; y el tercero, la clausura del festival con Violeta se fue a los cielos, retrato personal a Violeta Parra que Andrés Wood ha realizado partiendo del libro homónimo escrito por su hijo Ángel Parra. El encuentro entre los dos chilenos no se dio ante las cámaras, no hacía falta, ya que los dos viven en París llevando Chile en cada poro de su piel y se ven asiduamente. Chile fue así el protagonista final del festival.

Todo esto que he narrado ocurrió con cierto boato fuera de las paredes en las que unas 50 personas hemos disfrutado de la sabiduría de Patricio Guzmán durante las 20 horas que duraba el seminario antes citado que hemos organizado desde Ganora Filmak. Por eso, el día de Chile del festival a nosotros nos llegaba un poco tarde, ya estábamos enchilados desde mucho antes, si se me permite la expresión.

La última clase se centró en los últimos agentes narrativos que quedaban por ver. A saber: el uso de la foto fija, las reconstrucciones, la voz en off, la atmósfera sonora, la música. En cada uno, varios ejemplos, a cada cual mejor. Y por fin llegamos al montaje, la parte esencial del arte del cine, y por extensión, del cine documental. “Todo se resume en una sola cosa, saber cortar” nos ha dicho Patricio Guzmán. Esta es una de sus millones de moléculas expresivas que sobre el cine y el documental nos ha ido regalando durante las horas del seminario. Y la última jornada no iba a ser menos, claro.

En este apartado último, Patricio discurrió algo más teóricamente, pero siempre teniendo a mano los recursos de los ejemplos, y sobre todo, sus propios instrumentos dialécticos, que nos llevaron por los caminos del deleite y el aprendizaje. Así, se iba acercando peligrosamente la hora de terminar, y en eso Patricio nos regaló un último momento inolvidable. Si una de las cosas que nos ha repetido es que hay instantes en la realidad que el documental tiene que recoger para convertirlos en arte, aquellos que estábamos presentes en el museo de San Telmo fuimos testigos de una pequeña confesión. Sin preguntarle mucho, Patricio habló de Chris Marker, y no sólo fue un excelente resumen de lo que le debe al recientemente fallecido realizador francés por su ayuda para poder realizar La batalla de Chile, sino que sobre todo vivimos un testimonio vivido, cercano, sobre un amigo al que no veía, pero del que sabía por otros (y viceversa). Algo de esta historia había oído yo, pero teniendo cerca a Patricio Guzmán contándola y sintiéndola, acariciando sus palabras con átomos de sentimiento, me di cuenta de que la distancia es importante. Todo lo que el director chileno nos ha ido enseñando sobre la importancia del punto de vista y sobre tener que alejarse para acercarse al tema que se esté construyendo en el documental se imbuyó de sentido y quedó impregnado de coherencia en esos minutos que nos regaló como colofón. Ya pasábamos de la hora, pero no se podía cortar la realidad esencial. Y con la emoción llenando nuestros corazones, un último ejemplo, Baka. Luego ya vinieron las despedidas con los alumnos y alumnas, unas fotos y la salida del salón que nos ha acogido estos cuatro días de abril en el museo de San Telmo. El día chileno del último día del Festival de Cine y Derechos Humanos comenzaba para el resto, nosotros ya estábamos en el barco.

Cambiando completamente de tema, unos sinceros agradecimientos a todos los que han hecho posible el seminario. Primero, a Idoia, Yolanda y Aitor (junto conmigo y Maribi, formamos el equipo de Ganora Filmak), que aunque no firmen estas crónicas, son parte esencial de las mismas. Como a Jon y Joxean (Gugan), y a Lurdes y María, cuya labor ha sido igual de fundamental. A todos y todas los participantes del seminario, auténtico fundamento del seminario, por ser tan diligentes, amables y cercanos los cuatro días. A los miembros del museo San Telmo, Gari y Marilis especialmente. Y al equipo del Festival de Cine y Derechos Humanos, que nos ha apoyado en todo esto.

Por último, gracias a Renate Sachse y a Patricio Guzmán por su cercanía y amabilidad en todo momento. Nos llevamos la sabiduría del seminario en nuestros zurrones, pero en nuestros corazones, guardamos una nueva amistad.

Mila esker guztioi gure bihotz eta barrunbeetatik!

Zigor Etxebeste.

Seminaristas


Crónica del segundo y tercer día del Seminario.

“Patricio ha continuado con sus líneas maestras que nos dirigen y nos convierten constantemente a todos los que asistimos a su seminario en documentalistas en ciernes, en cineastas soñados y soñadores que imaginamos qué podríamos hacer a la hora de querer atrapar la realidad fugaz. Las indicaciones teóricas, como siempre, se apoyan cual bastones, en los extractos de documentales de los que apenas habremos oído hablar. Nunca vistos, pero presentemente vividos. Hablemos, dice Patricio, de los agentes narrativos, seis de rodaje, y otros seis, tal vez, del montaje. Y así, abordando los personajes, la entrevista, nos llegan las inmensas e intensas imágenes de muchos cineastas que saben extractar trozos de realidad poética en cada uno de sus planos. Y uno de los momentos más emocionantes llega: las mujeres de El caso Pinochet, sus testimonios, que los oímos, los sentimos, los interiorizamos. Y descubrimos a Mograbi y su palabra encendida que prende nuestra indignación más genuina. O a los campesinos de Depardon, ofreciéndonos no sólo galletas, sino sus presencias inolvidables. Así aprendemos con Patricio y sus palabras, que nos guían para ver mejor, para quien quiera escoger mejor aquello que quiere filmar, que necesitará filmar. Y desde detrás de la mesa se empieza a ver un constante documental, con rostros inquietos, atentos, molestos en ocasiones, pero todos con enormes ganas de recoger lo sembrado, cuanto más, mejor. Muchos empiezan a dejar la timidez estática del primer día, con aportaciones, comentarios y preguntas, que Patricio va contestando con agrado y gran diligencia. Nos enseña y recogemos.

Todo se va mezclando, creando una serpiente de sabiduría sin pautas demasiado teóricas sobre el cine documental, pero útil para quien quiera escuchar y al igual que un pescador en su pequeño bote, con paciencia para saber pescar. Y pasando por otros agentes narrativos, bien sea la acción (un cineasta en-tornado, temerario como nadie, Goldsworthy arrojando momentos de creación efímera que llenan nuestros aviesos ojos, o los niños chinos en su particular circo no tan infantil) o bien la descripción, que nos lleva en volandas a descubrir el terreno cotidiano de la realidad. Y en este viaje que comenzábamos el primer día, se van sumando cada vez más pasajeros. Por ahora es un viaje de ida, la vuelta os la dejamos a vosotros.” Por Zigor Etxebeste.

En los siguientes vídeos se resumen las opiniones de los asistentes al seminario realizados y editados por Lurdes Bañuelos y María Elorza.


 Crónica del primer día del Seminario.

“El primer día del seminario. Comenzamos con pasos sutiles, temerosos, un tanto dificultosos. Y Patricio empieza a hablar, llega un pensamiento, una reflexión, un discurso hilvanado, con tenues matices de aparente inseguridad que lo hacen más cercano. Llega la primera imagen para acompañar sus palabras sabias, un caballo con su cuidador, todo es candor, delicadeza. Hermosura emocional. Real.

Y así transcurre el tiempo, Patricio habla, requiere ayuda, le ayudo, vuelvo a la posición inestable apoyado en la pared, pero todo va mejorando. La gente no habla mucho, no importa, ya van viniendo opiniones, requiebros en las preguntas, de las que a veces no se sale de un solo golpe, o de una sola respuesta. Y Patricio lanza sus frases indómitas, coherentes, para acabar en la realidad, nuestra realidad, siempre la realidad de cada cual. Junto a ella alguien que mira, que escoge, que se zambulle en ella.

Y así el que escucha a Patricio Guzmán va viendo que lo que dice se acompaña de ejemplos buenos, muy buenos. Una sauna con historias por aquí, una galaxia salida del suelo por allá, unos hinchas que parecen instrumentos de un coro bien armado, y más, cada vez más. Ideas, dispositivos narrativos, guión imaginario, localización, … Y ver que todo nos lleva a la emoción, a la pasión, al documental de la realidad a través de aquel que mira la realidad. Así, comienza el viaje.” Por Zigor Etxebeste.

Os presentamos el vídeo resúmen del primer día del taller realizado y editado por Lurdes Bañuelos y María Elorza.